La inflamación es un intento de protección del organismo para eliminar los estímulos nocivos, así como iniciar el proceso de curación de los tejidos. En ausencia de inflamación, las heridas y las infecciones nunca sanaría y la destrucción progresiva del tejido pondría en peligro la supervivencia del organismo. Sin embargo, la inflamación que se extiende sin control puede también conducir a una serie de enfermedades, como la fiebre del heno, la aterosclerosis y la artritis reumatoide. Es por esta razón que la inflamación es normalmente bien regulada por el cuerpo.
